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16 de mayo de 2017 – Mark Alles, CEO de Celgene

Mark Alles

MARK J. ALLES SIRVE COMO DIRECTOR EJECUTIVO DE CELGENE.

Cuando el Presidente del Panel de Pacientes se reunió recientemente para considerar las prioridades en la política para el cáncer, su enfoque estaba claro: fomentar la innovación en medicamentos que salven vidas y aumentar el acceso de los pacientes a esos medicamentos.

Existe una preocupación legítima sobre los costes del sector de la salud, por lo que es importante entender qué importa y qué funciona. En pocas palabras, la innovación médica salva vidas, y en la última década ha logrado reducir los gastos de salud en más de 1,5 billones de dólares. Pero la forma real de medir este progreso son los millones de pacientes que viven y pueden disfrutar de sus vidas gracias a tratamientos modificadores de la enfermedad. Por ejemplo, Tom Don Wright (EEUU) fue diagnosticado con mieloma múltiple -un cáncer de sangre incurable- a los 62 años, y le dijeron que no le quedaban más de 3 años de vida. Gracias a la innovación médica, está vivo 13 años después de su diagnóstico, y acaba de completar su maratón nº 100.

Don Wright no es más que un ejemplo de los muchos pacientes que ahora viven más, con mejor calidad de vida y más sanos, gracias a los nuevos tratamientos. Hoy en día, por ejemplo, más de 30 millones de pacientes con diabetes se benefician de nuevos medicamentos que controlan mejor sus niveles de glucosa. Las terapias innovadoras han ayudado a reducir a la mitad las muertes por enfermedades cardiacas, o reducir en un 20% el porcentaje que suponen las enfermedades cardiovasculares en los gastos nacionales de salud. También cabe destacar que las nuevas terapias contra el cáncer han logrado disminuir en un 25% las muertes relacionadas con esta enfermedad desde 1991, y han supuesto un beneficio económico-social de 2 billones de dólares.

Para cambiar esta situación, proponemos que los tratamientos que proporcionen el mayor impacto en la salud de las personas gravemente enfermas, sean los de menor coste compartido.

Es cierto que muchos de los medicamentos innovadores más recientes tienen un alto coste, pero el valor que aportan los medicamentos innovadores a los pacientes y a la sociedad es inmenso. Determinados medicamentos innovadores, como los tratamientos contra el cáncer, el VIH o la esclerosis múltiple suponen menos del 4% del total de los gastos sanitarios, y son consumidos por menos del 1% de todos los pacientes.

La innovación médica continúa progresando y produciendo. Hoy en día, el 89% de las recetas se prescriben con medicamentos genéricos, con precios entre un 75 y un 90% más bajos que los medicamentos originales. El coste de los medicamentos innovadores se desploma después del período de protección de las patentes, proporcionando las mejores soluciones médicas en el mundo a precios más bajos para la sociedad, mientras que se incentiva a los investigadores a seguir desarrollando nuevas e incluso mejores terapias.

Todos los stakeholders del sector de la salud deben trabajar juntos para promover reformas que mejoren el acceso amplio y asequible de los pacientes y eliminen los obstáculos de coste compartido que puedan discriminar a los pacientes que necesitan más atención.

Estamos en un momento sin precedentes de avances médicos que pueden seguir mejorando la vida de los pacientes, aumentar su esperanza de vida y reducir la carga económica en los sistemas de salud, así como garantizar su acceso a los medicamentos que necesitan. ¿Cuál es el beneficio de desarrollar nuevos medicamentos innovadores si los pacientes no pueden beneficiarse de ellos?

Todos los stakeholders del sector de la salud deben trabajar juntos para promover reformas que mejoren el acceso amplio y asequible de los pacientes y eliminen los obstáculos de coste compartido que puedan discriminar a los pacientes que necesitan más atención.

Este artículo fue publicado originalmente en Forbes.com el 2 de junio de 2017. 

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Se trata de un programa de 5 años de duración impulsado por la Iniciativa de Medicamentos Innovadores (IMI) y está dotado con 40 millones de euros.

Dibujar un mapa europeo de tumores hematológicos para mejorar el acceso y el cuidado de este colectivo de pacientes, es el objetivo del proyecto HARMONY, impulsado por la Iniciativa de Medicamentos Innovadores (IMI), un consorcio público-privado creado en 2008 cuyo objetivo es el de acelerar el desarrollo de medicinas más efectivas y seguras. Este consorcio está formado por la Unión europea (UE) y la Federación de las Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA).

El programa, de 5 años de duración y dotado con 40 millones de euros, será coliderado por la compañía biotecnológica Celgene, líder en el campo de la onco-hematología. En palabras de Pam Bacon, directora ejecutiva de Asuntos Médicos de EMEA y líder del proyecto HARMONY para Celgene, “representa una oportunidad única para liderar y asociarse a un proyecto paneuropeo de alto calado que involucra a una gran parte de la comunidad onco-hematológica”.

Los tumores hematológicos son un grupo complejo de enfermedades que afectan a la sangre, la médula ósea y los ganglios linfáticos. A través de este programa, se reunirá información valiosa sobre tumores hematológicos como el Mieloma Múltiple (MM), la Leucemia Mieloide Aguda (LMA), la Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA), Leucemia linfocítica crónica (CLL), el Linfoma no Hodgkin (LNH), Síndromes Mielodisplásicos (SMD) y neoplasias hematológicas infantiles. En la actualidad, este tipo de tumores ocupan el quinto puesto por frecuencia y el tercero en mortalidad.

Para alcanzar los objetivos marcados y acelerar el desarrollo de los mejores y más seguros medicamentos en este campo de la medicina, se empleará tecnología Big Data. Su desarrollo se realizará a través de un consorcio que reúne a académicos, clínicos, asociaciones de pacientes, reguladores, agencias de evaluación de tecnología sanitaria y industria farmacéutica de toda la región de la EMEA con la intención de desarrollar una gran plataforma de datos que permitirá, tanto a los responsables políticos como clínicos, optimizar la atención de los pacientes a través de un proceso más eficiente y rápido en el desarrollo de tratamientos y la toma de decisiones.

Un equipo transversal de la EMEA, entre los que se encuentran Medical Affairs, Market Access, Corporate Affairs, Legislativo, Legal, Finanzas, Recursos Humanos e IKU, facilitará el acceso de Celgene al plan general de HARMONY. Otros departamentos y afiliados podrán involucrarse para dar el apoyo y contribuir a cumplir con nuestro compromiso con este proyecto.

CELGENE es el co-director de EFPIA en este proyecto junto con Novartis y forma parte del Comité Ejecutivo.

Descargar historia de Celgene

El compromiso de Celgene es cambiar el curso de la sanidad mediante innovadoras investigaciones científicas, terapias para mejorar la calidad de vida y la promesa de pensar siempre primero en los pacientes.

Todos los días en el trabajo son un reto para Jessica Cybrowski, una especialista ejecutivo en asistencia al paciente de Celgene en Berkeley Heights, Nueva Jersey, E.E.U.U. Ella ayuda a los pacientes a afrontar sus problemas con el seguro de Medicare y su cobertura, intenta que los pacientes tengan acceso a los medicamentos que necesitan. A lo largo de sus años de trabajo en la empresa, Jessica ha ayudado a que innumerables pacientes. “Cuento una experiencia que es práctica y real”, comenta. “Mi equipo y yo estamos ayudándoles a luchar contra el cáncer. ¿Qué podría ser más reconfortante que eso?”. Desde ayudar a personas para que obtengan sus medicamentos hasta usar tecnología científica de última generación para descubrir nuevos tratamientos, el espíritu emprendedor de Celgene, su cultura y su compromiso con las enfermedades raras, crean una plataforma única para conseguir resultados. “Somos una empresa de innovadores, asesores, socios, creadores y compañeros”, comenta el presidente y director general Robert Hugin. “Hemos creado y continuaremos creando una empresa donde el mejor trabajo de cada empleado se vea apoyado y respaldado por el efecto que tenga en las vidas de los pacientes”. La pasión, la innovación y el coraje han pertenecido a los genes de la empresa desde su fundación. “Nuestro camino hacia a una empresa de éxito contó con algunos retos imprevistos. Para alcanzarlo, el coraje de nuestro personal para convertir estos problemas en oportunidades y aprovecharlas y la visión de no solo superar los obstáculos, sino transformarlos en nuevos planteamientos y progreso, fueron determinantes”, comenta el anterior presidente y director general, el Dr. Sol J. Barer. Sobre estos principios, Celgene se ha convertido en un líder en la entrega de medicamentos a pacientes con necesidades no cubiertas, investigando con ahínco para resolver las preguntas científicas sin responder y trabajando incansablemente para mejorar las vidas de los pacientes de todo el mundo. Al aprovechar las oportunidades, invertir fuertemente en investigación y desarrollo, y tener una perspectiva única, Celgene ha podido ofrecer opciones innovadoras a los pacientes. Tal vez el ejemplo más claro de su valentía fue llevar la talidomida al mercado para pacientes con enfermedades graves que tenían pocas opciones de tratamiento en aquel momento. Con persistencia y creatividad, Celgene pudo transformar este medicamento con mala fama en una nueva esperanza para los pacientes de cáncer.

Tanto si se trabaja para entregar terapias innovadoras a los mercados emergentes que no cuentan con la infraestructura adecuada o si se busca con determinación aprobaciones normativas para llevar nuevas opciones que traten las enfermedades con necesidades no cubiertas, los empleados de Celgene están comprometidos en que los pacientes sean la prioridad

Según Bob Hugin, “no es difícil definir cuáles deben ser nuestros objetivos, ya que no es necesario reunirse con muchos pacientes de cáncer para comprender la urgencia”. Y deja claro que la empresa apoya la osadía, la creatividad y la valentía en todos los niveles. “Este es un negocio arriesgado, y el error es un componente esencial para aprender. Nadie quiere fracasar, pero lo importante es que cuando fracasas, aprendas de ello”. A Joel Beetsch, vicepresidente de relaciones con pacientes, le ha impresionado lo abierta que es la empresa y cómo las típicas limitaciones del papeleo que hay en las organizaciones más grandes no suelen aplicarse en Celgene. “Es una cultura proactiva” comenta. Tanto si se trabaja para entregar terapias innovadoras a los mercados emergentes que no cuentan con la infraestructura adecuada, como si se busca con determinación aprobaciones normativas para llevar nuevas opciones que traten las enfermedades raras, los empleados de Celgene están comprometidos con que los pacientes sean la prioridad. Si surge un obstáculo, los compañeros trabajan conjuntamente para abordar ideas y sacar una solución al problema. “Todo el mundo en Celgene comparte un objetivo común: ayudar a los pacientes a obtener la medicación que su médico prescriptor cree que mejorará o mantendrá su calidad de vida”, afirma Jessica. “Sabemos que cada uno de nosotros contribuye a ayudar a que un paciente consiga lo que necesita de una forma u otra. Es una misión de equipo, lo que es de por sí una recompensa”. Para Axelle Beauchamp, directora jefe de Recursos Humanos en Boudry, Suiza, los empleados creativos que colaboran en un objetivo común son los elementos esenciales de Celgene: los genes que dan forma a la empresa. “La gente tiene mucho talento, está motivada y busca pensar sin convencionalismos, marcando la diferencia” declara. “Todo el mundo se compromete porque creen en la misión. Al tener los mismos valores, los resultados que ofrecen son sobresalientes”. La historia de Celgene abarca oportunidades inesperadas, el valor de aprovecharlas y la visión para transformarlas en progreso. Al final, Celgene espera convertir algunos de los retos más formidables de las enfermedades del siglo XXI en afecciones manejables. “Solo adoptando la innovación tendremos la capacidad de triunfar haciendo el bien, mientras promovemos la prosperidad internacional y el progreso humano para un mañana mejor” finalizar Hugin.

Celgene Global Health logo
DNDi logo

Ginebra, Suiza y Summit, NJ, EE. UU. – 24 de septiembre de 2014 Celgene Global Health (CGH), una división de Celgene Corporation (NASDAQ: CELG) y la iniciativa de Medicamentos para enfermedades olvidadas (DNDi por sus siglas en inglés) refuerzan su colaboración con un acuerdo de investigación conjunta por cuatro años para identificar y optimizar nuevos fármacos candidatos para el tratamiento de enfermedades tropicales olvidadas (ETO). Celgene proporcionará a DNDi nuevos datos y recursos para acelerar el desarrollo médico de nuevos tratamientos para pacientes con ETO.   Desde 2011, CGH y DNDi han colaborado en la selección de la biblioteca de compuestos de CGH para actuar contra las ETO. En la actualidad, están ampliando la colaboración hacia la identificación y optimización de posibles candidatos terapéuticos para varias de las enfermedades más olvidadas del mundo, incluyendo, entre otras, leishmaniasis, enfermedad del sueño, enfermedad de Chagas, ceguera de los ríos y elefantiasis. El Acuerdo de colaboración para la investigación se centra en la fase de optimización de posible medicamento con potencial terapéutico de la investigación, con CGH como proveedor de moléculas de interés para las enfermedades que se tienen como objetivo; además se usará sus plataformas tecnológicas de identificación de objetivos y descubrimiento de fármacos para hacer progresar dichas moléculas hasta identificar candidatos clínicos. DNDi se encargará de la confirmación de los prototipos, además de coordinar y realizar la expansión de estos, el trabajo de criba de prototipos para seleccionar posibles medicamentos y el subsiguiente trabajo de optimización de dichos fármacos en potencia.

“Trabajar con DNDi es un reflejo del valor potencial que está creando el programa de salud internacional de Celgene, para tratar las enfermedades que sufren los pacientes de muchas de las áreas con la menor renta per cápita del mundo.  Nos complace asociarnos con la DNDi en esta tarea”, comentó el dr. Jerry Zeldis, director ejecutivo de Celgene Global Health y Director médico de Celgene Corporation. “Esta colaboración refleja de forma precisa la cultura y valores de Celgene”.

“Nos complacer llevar nuestra colaboración con CGH un paso más allá para identificar nuevos componentes para el tratamiento de enfermedades olvidadas”, comenta el dr. Bernard Pécoul, director ejecutivo de la DNDi. “La experiencia que Celgene ha desarrollado en los últimos años con su planteamiento en la salud global será un gran activo para el descubrimiento de medicamentos para enfermedades tropicales olvidadas”. El acuerdo asegura que el resultado de la investigación conjunta proporcionará a la DNDi la libertad para operar dentro del ámbito de enfermedades contagiosas olvidadas sin necesidad de pagar cánones o tasas de licencia. Celgene tiene el derecho de la primera negociación para convertirse en el socio de distribución, fabricación y desarrollo clínico de DNDi, con un compromiso para proporcionar un acceso amplio y sin interferencia a los pacientes con necesidades en países endémicos.  

Acerca de las enfermedades tropicales olvidadas Las enfermedades olvidadas son un grupo de infecciones tropicales que afectan desproporcionadamente a las poblaciones marginales y pobres del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas o una sexta parte de la población global sufren de una o más enfermedades tropicales infecciosas. La asociación entre la DNDi y Celgene se centra en buscar nuevos tratamientos para las siguientes enfermedades:

  • La leishmaniasis se produce en 98 países, con 350 millones de personas en riesgo de contagiarse en todo el mundo. El parásito que da lugar a la infección se llama Leishmania y se transmite por las moscas de arena. La leishmaniasis es una enfermedad asociada con la pobreza con distintas formas. La leishmaniasis visceral, que es mortal sin tratamiento, y la leishmaniasis cutánea son las más habituales. Los tratamientos existentes son difíciles de administrar, son tóxicos y caros. La resistencia a los medicamentos es también un problema creciente.
  • Enfermedad del sueño, o tripanosomiasis africana del hombre (HAT), es endémica en 36 países africanos y alrededor de 60 millones de personas se encuentran en riesgo de verse afectadas. La HAT se transmite por la mosca tse-tsé y es mortal sin tratamiento. Hasta 2009, los tratamientos existentes para la fase 2 de la enfermedad eran tóxicos o difíciles de administrar. En 2009, la DNDi y sus socios lanzaron el primer tratamiento para HAT en 25 años y en la actualidad están probando tratamientos solo orales.
  • La enfermedad de Chagas es endémica en 21 países de Latinoamérica y mata más personas en la región que ninguna otra enfermedad parasitaria, incluida malaria. En total, 100 millones de personas se encuentran en riesgo en todo el mundo y el número de pacientes crece en países no endémicos como Estados Unidos, Australia y Europa. La enfermedad se transmite por un insecto conocido como “chinche” o vinchuca y, sin tratamiento, es potencialmente mortal. Los tratamientos actuales son eficaces contra la fase aguda de la infección y si bien hay cada vez más pruebas sobre su eficacia contra la fase crónica de la enfermedad, el uso extensivo de estos tratamientos está limitado debido a problemas de seguridad y tolerabilidad.
  • Enfermedades causadas por filiarias incluyen oncocercosis (ceguera de los ríos) y filariosis linfática (elefantiasis) producida por gusanos parásitos, que provocan la mayor carga socioeconómica de todas las enfermedades tropicales olvidadas y afecta a millones de personas en áreas de pobreza. Los tratamientos actuales para estas enfermedades se basan en la administración masiva de medicamentos (MDA) antiparásitos. Los medicamentos MDA matan a los gusanos jóvenes (microfilarias), pero no a los adultos (macrofilarias). Por tanto, el ciclo de reproducción no se rompe, con lo que se requieren MDA repetidos durante hasta 15 años.

  Acerca de la iniciativa de medicamentos para las enfermedades olvidadas (DNDi) La iniciativa de medicamentos para enfermedades olvidadas (DNDi) es una organización de investigación y desarrollo sin ánimo de lucro que trabaja para entregar nuevos tratamientos para las enfermedades olvidadas, en concreto la enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana en hombre), enfermedad de Chagas, leishmaniasis, enfermedades filarias específicas, VIH pediátrico y malaria. La DNDi se creó en 2003 por Médicos sin fronteras (MSF), la Fundación Oswaldo Cruz (FIOCRUZ) de Brasil, el Consejo Indio para la investigación médica (ICMR), el Instituto de investigación médica de Kenia (KEMRI), el Ministerio de Salud de Malasia y el Instituto Pasteur de Francia. El programa especial para investigación de enfermedades tropicales (TDR) sirve como un observatorio permanente. Desde su creación, la DNDi ha entregado seis nuevos tratamientos para pacientes olvidados: dos tratamientos contra la malaria de dosis fija (ASAQ y ASMQ), una terapia de combinación de nifurtimox-eflornitina (NECT) para la enfermedad del sueño de fase tardía, una terapia de combinación de estibogluconato de sodio y paromomicina (SSG&PM) para la leishmaniasis visceral en África, un conjunto de terapias combinadas para la leishmaniasis visceral en Asia y una forma de dosis pediátrica de benznidazol para la enfermedad de Chagas. www.dndi.org  

Acerca de Celgene Global Health (CGH) Fundada en 2009, CGH es una división de Celgene Corporation centrada en proporcionar innovación médica para los retos sanitarios en los países en desarrollo. Creemos que unas terapias innovadoras y unas sociedades de asistencia sanitaria son componentes esenciales para lograr progreso y prosperidad a largo plazo en todo el mundo. CGH también se compromete a ofrecer apoyo para mejorar la infraestructura y capacidad de los sistemas sanitarios y los expertos médicos locales de los países en vías de desarrollo, para ampliar el acceso a medicinas seguras y eficaces. Nuestra creencia es que el acceso a las medicinas se basa en la creencia de que los enfoques con mayor éxito provienen de las asociaciones públicas-privadas, la colaboración con expertos locales y el intercambio de las mejores prácticas. Para obtener más información, visite www.celgene.com.

Declaraciones de futuro Esta nota de prensa contiene declaraciones referidas al futuro, que generalmente no son declaraciones basadas en datos históricos. Las declaraciones referidas al futuro de pueden identificarse por las palabras “se espera”, “se prevé”, “se cree”, “tiene intención de”, “se estima”, “planea” “hará”, “predicción” y expresiones similares. Las declaraciones referidas al futuro se basan en planes actuales de gestión, estimaciones, suposiciones y proyecciones, y se refieren solo a la fecha en que se hacen. No asumimos obligación alguna de actualizar ninguna declaración referida al futuro a la vista de la nueva información o de acontecimientos futuros, salvo cuando lo exija la ley. Las declaraciones referidas al futuro implican riesgos inherentes e incertidumbres, la mayoría de los cuales son difíciles de predecir y se encuentran generalmente fuera de nuestro control. Los resultados o desenlaces reales pueden diferir sustancialmente de los que se deducen de las declaraciones referidas al futuro debido a una serie de factores, muchos de los cuales se tratan más detalladamente en nuestro Informe Anual en el formulario 10-K y nuestros otros informes presentados a la Comisión de Valores y Bolsa.

Para obtener más información, póngase en contacto con:   Violaine Dallenbach DNDi directora de prensa y comunicación vdallenbach@dndi.org Tel.: +41 22 906 92 47   Brian Gill Celgene Corporation vicepresidente de Global Corporate Communications bgill@celgene.com Tel.: +1 908 673 9530

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció recientemente la psoriasis como una enfermedad grave no transferible que requiere una mayor concienciación y cuidados globales. Para los 125 millones de personas de todo el mundo con psoriasis, este reconocimiento proporciona esperanza de que los gobiernos mejorarán la educación sobre esta enfermedad y de que accederán a tratamientos eficaces. “Este reconocimiento es un paso extremadamente importante”, comentó el dr. Mahira El Sayed, profesor de dermatología, venereología y andrología en Ainshams University en El Cairo. “Los gobiernos de todo el mundo tienen que reconocer la importancia de la psoriasis como enfermedad y su asociación con enfermedades concomitantes”. Aunque algunos consideran que la psoriasis es simplemente una enfermedad cosmética, una psoriasis grave puede reducir el tiempo de vida en 3,5 años de media para los hombres y 4,4 años para las mujeres. “La psoriasis es una enfermedad inflamatoria que no solo afecta a la piel”, comentó El Sayed. “También implica, por ejemplo, a los vasos sanguíneos y se ha descubierto que está muy relacionada con la diabetes”.

Otras enfermedades concomitantes incluyen ataques cardíacos, úlceras y daño hepático leve. Además, hasta el 30 por ciento de los pacientes con psoriasis también sufren artritis psioriásica, según la National Psoriasis Foundation. La probabilidad de enfermedades concomitantes aumenta con la edad del paciente y la gravedad de la enfermedad, según estudios recientes. Para las personas de más de 65 años, prácticamente la mitad tienen al menos tres enfermedades concomitantes.

Mayor riesgo de enfermedades concomitantes asociadas con psoriasis grave

  Con el desarrollo de terapias nuevas y eficaces para la enfermedad, los investigadores están investigando sobre si el tratamiento temprano podría ayudar a reducir el efecto de las enfermedades concomitantes en pacientes y el sistema sanitario.

Las enfermedades concomitantes aumentan el gasto sanitario general. El tratamiento de pacientes con varias enfermedades crónicas supone hasta siete veces más en coste que el tratamiento de aquellos con tan solo una, según la Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la calidad e investigación sanitaria. Además, las personas que viven con psoriasis tienen casi el doble de probabilidades de ser hospitalizados por una enfermedad contagiosa en comparación con la población general. “La psoriasis está directamente asociada a mayores costes en los servicios sanitarios y tiene una repercusión directa en la productividad, ya que limita la capacidad de las personas para trabajar”, comentó Mario Ottiglio, director de asuntos públicos y política de salud global en la Federación internacional de asociación y fabricantes farmacéuticos. “Por tanto, el impacto económico es importante”. La resolución de de la OMS reconoce las enfermedades concomitantes que asedia a los pacientes de psoriasis y anima a los gobiernos a reducir el estigma social y la discriminación mediante asesoramiento. Ahora que los gobiernos tienen una indicación, ha llegado el momento de actuar y ayudar a reducir la carga sobre los pacientes. Para obtener más información sobre los avances recientes en el tratamiento de la psoriasis, lea nuestro informe Developments in Psoriasis Management (Desarrollos en la gestión de la psoriasis).

Divulgar la información sobre el cáncer es importante. El 4 de febrero de 2014 es el Día Mundial del Cáncer, una iniciativa dirigida por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC por sus siglas en inglés). El movimiento de este año busca romper los mitos que hay en torno al cáncer, informando a la gente sobre el cáncer en general y disipar las falacias sobre la enfermedad. Como partidario de la UICC, Celgene aplaude sus esfuerzos por “Desmentir los mitos” que hay sobre el cáncer, incluyendo la necesidad de hablar del cáncer y de animar a todo el mundo a involucrarse. Todos los años 12,7 millones de personas de todo el mundo descubren que tienen cáncer, según los Centros para el control y prevención de enfermedades (CDC por sus siglas en inglés). Aproximadamente 7,6 millones de personas murieron en todo el mundo por algún tipo de cáncer en 2008. Aunque el cáncer es una epidemia internacional que afecta a las personas de todas las edades, extender la concienciación y mejorar las opciones de tratamiento no formaron parte de los Objetivos de desarrollo del milenio de las Naciones Unidas que los estados miembros aceptaron alcanzar para 2015. A veces se asume que el cáncer es una enfermedad que afecta solo a la gente mayor en los países desarrollados.  La Organización Mundial de la Salud (OMS), sin embargo, calcula que aproximadamente el 70 por ciento de las muertes por cáncer de 2008 se produjeron en países con ingresos inferiores o medios. Para 2030, los países en vías de desarrollo tendrán la mayor parte de la carga mundial de los 21,4 millones de nuevos casos de cáncer al año que se predicen. En ese punto, se calcula que el coste internacional del tratamiento contra el cáncer costará 458.000 millones de dólares al año. Las buenas noticias son que, hoy día, se pueden curar o tratar con mayor eficacia más cánceres, añadiendo más años en potencia a las vidas de los pacientes. Desde 1990, la mortalidad por cáncer ha descendido en más de un 22 por ciento, y la cantidad de gente que sobrevive a la enfermedad y vive más tiempo es más del doble. Las nuevas medicinas innovadoras que han desarrollado las empresas farmacéuticas y de biotecnología han ayudado a salvar 43 millones de años de vida y han contribuido 4,7 billones de dólares estadounidenses en beneficios adicionales, al conseguir que los pacientes vivan más y contribuyan a la economía desde 1990. Además, la supervivencia al cáncer se ha duplicado desde 1990: desde 6 millones a 13. El trabajo para curar a todos los tipos de cáncer, sin embargo, está lejos de terminar. Así que por eso en Celgene la concienciación, el desarrollo de asociaciones con múltiples organizaciones, la investigación y la incorporación al mercado de terapias contra el cáncer innovadoras, así como ayudar a los pacientes a acceder a los recursos y medicinas que necesitan, son prioritarios no solo en el Día Mundial del Cáncer, sino durante todo el año. “Un solo día nunca es suficiente”, dijo Joel Beetsch, vicepresidente de Defensa del paciente de Celgene. “¿Cómo se amplía ese día a 364 más?” Cuando Beetsch se sienta en una sala con algunos de sus pacientes de sus socios de Defensa externa, a menudo piensa en los pacientes que representan. “Tratamos de ser los socios de nuestros pacientes”, dijo. “¿Qué podemos hacer para afectar a las vidas de un solo paciente… o de miles de pacientes?” Una forma mediante la que Celgene contribuye a la ayuda a los pacientes es mediante su programa Premios “Impacto en la innovación”. El programa homenajea a las iniciativas de éxito e innovadoras de las organizaciones sin ánimo de lucro con sede en los EE. UU. y que tratan las necesidades de los pacientes, cuidadores y proveedores sanitarios en el complicado entorno sanitario de hoy en día.  El objetivo de los Premios “Impacto en la innovación” es reconocer las importantes contribuciones de las organizaciones profesionales y de pacientes al tratamiento y cuidado de los pacientes, pero también ampliar el impacto de los programas premiados, a base de ayudar a mantener, ampliar e imitar esas iniciativas innovadoras. Mientras el cáncer siga siendo una epidemia para la salud internacional, Celgene continuará su compromiso con el desarrollo de nuevos recursos, programas y tratamientos que puedan ser de ayuda para mejorar las vidas de los diagnosticados con cáncer en todo el mundo.

Leishmaniasis. Enfermedad de Chagas. Filariasis linfáticas. Estas son enfermedades de las que el ciudadano medio de una nación industrializada seguramente nunca ha oído hablar. Sin embargo, afectan directamente a mil millones de personas en todo el mundo y amenazan con infectar a más millones. Hay aproximadamente 17 enfermedades tropicales olvidadas que atacan a millones en los países en vías de desarrollo, especialmente a los habitantes de barrios pobres y los granjeros de subsistencia y sus familias. “Más de la mitad de la población humana corre el riesgo de contraer, o ha contraído ya, enfermedades tropicales, contagiosas y olvidadas”, dijo el dr. Jerome B. Zeldis, director general de Celgene Global Health y director jefe de marketing de Celgene, en el Congreso internacional de medicamentos huérfanos de Europa en 2011. A pesar de la naturaleza de las enfermedades tropicales olvidadas, tan extendidas, muchos de los fármacos que se usan para tratarlos son antiguos o tienen efectos secundarios graves. Unas opciones mejores serían más efectivas, asequibles, orales, tolerables, se tomarían solo una vez al día y podrían resistir las altas temperaturas y la humedad. Lamentablemente, la investigación de las enfermedades tropicales olvidadas no tiene el mismo nivel de financiación que las tres grandes enfermedades tropicales: el virus de inmunodeficiencia humano (VIH)/el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), malaria y tuberculosis, que tienen un gran apoyo por parte de la institución de financiación internacional El Fondo Mundial. Las enfermedades tropicales olvidadas, tradicionalmente, tampoco han sido del interés de la mayoría de empresas farmacéuticas principales, debido a que aportan pocos beneficios o ninguno. Pero las cosas están empezando a mejorar al fin. En 2012, la Fundación Bill y Melinda Gates donó 363 millones de dólares a lo largo de cinco años para contribuir con los programas de investigación y distribución de fármacos para enfermedades tropicales olvidadas. Algunas empresas farmacéuticas están ayudando a base de donar medicinas, y se cree que muchas personas conseguirán finalmente los tratamientos que necesitan desesperadamente. “Tengo confianza en que se puedan eliminar o controlar casi todas estas enfermedades al final de esta década”, dijo Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, según Reuters. Celgene Global Health (CGH), una división de Celgene Corporation fundada en 2009, sabe que la enfermedad puede impedir que la gente sea productiva social y económicamente. CGH sostiene que su compromiso con los pacientes deberían extenderse a las personas de los países en vías de desarrollo, y que ofrecer terapias que salven vidas y participar en asociaciones de asistencia sanitaria son mecanismos esenciales para promover la prosperidad en todo el mundo. CGH trabaja con asociaciones de desarrollo de productos, organizaciones no gubernamentales (ONGs), instituciones académicas y otras organizaciones para evaluar el potencia de algunos de sus compuestos únicos, para usar en el tratamiento de enfermedades olvidadas. Los proyectos están en distintas etapas, que abarcan desde selecciones hasta ensayos clínicos. Los programas actuales de investigación y desarrollo (I+D) tienen por objetivo la leishmaniasis, la tripanosomiasis africana humana (TAH), la enfermedad de Chagas, malaria, filariasis linfática, tuberculosis, fiebres hemorrágicas, VIH y sarcoma de Kaposi. Basándose en sus experiencias con talidomida y mucho más, Celgene ha colaborado con la Agencia estadounidense para el desarrollo internacional (USAID), la Universidad de Indiana y el Modelo académico para suministrar acceso a la asistencia sanitaria (AMPATH) y apoyar así el acceso seguro a terapias que salvan vidas y que conllevan sus propios riesgos. Ahora AMPATH trabaja en Kenia para formar al personal médico y mejorar los sistemas de seguridad del paciente, la seguridad farmacológica y el control de la distribución. El objetivo de la colaboración entre empresas farmacéuticas y organizaciones sanitarias internacionales es asegurar que más gente con enfermedades tropicales olvidadas reciba los tratamientos necesarios. “Quizá, a medida que avanza la década, la gente se pregunte si se les debería llamar enfermedades olvidadas” dijo Bill Gates en 2012 en Uniting to Combat NTDs (Unión para combatir las enfermedades tropicales olvidadas). “Tal vez, a medida que continúen los hitos, les llamemos solamente enfermedades tropicales”. Aunque haya esperanza, aún queda mucho por hacer para derrotar a las enfermedades tropicales olvidadas. En el Congreso internacional de medicamentos huérfanos de Europa de 2011, el dr. Zeldis dijo que considera inaceptable ignorar las enfermedades tropicales olvidadas e instó a las empresas que se puedan permitir ayudar a hacerlo. “Los pacientes están esperando y ahí fuera hay muchos”.

Los motores de la innovación médica en Europa han requerido un cambio en la política: con el fin de evitar detener el crecimiento económico, los legisladores europeos deberían considerar un planteamiento de mayor colaboración en el que los pacientes sean lo primero. En 2009, la Unión Europea (UE) empleó un 1,91 por ciento de su PIB, el valor de todos los productos y servicios que produce, en investigación y desarrollo (I+D) en 2009, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Este valor está muy lejos del gasto de Estados Unidos (2,82 por ciento) y Japón (3,36 por ciento) ese año. La Comisión Europea respondió en 2010 lanzando una ambiciosa estrategia de crecimiento, Europe 2020, para impulsar las inversiones en I+D hasta el 3 del PIB en 2020. La comisión calculó que el plan crearía 3,7 millones de puestos de trabajo y que aumentaría el PIB anual en 795.000 millones de euros. Por el momento, los resultados han sido desiguales. Aunque la tendencia está en la dirección correcta, la UE solo aumentó su inversión hasta el 1,96 por ciento. Mientras, China pasó del 1,70 al 1,99 por ciento durante el mismo período, superando a la UE en esta medición por primera vez.

“La Comisión Europea lleva mucho tiempo avisando de que China está poniéndose al día en términos de intensidad de I+D” dijo Michael Jennings, representante de investigación de la comisión, a Nature News. “La UE necesita un verdadero empujón para aumentar el gasto en I+D en el sector público, pero especialmente en el privado”. Sin embargo, la cinta roja se mantiene en el camino. La Directiva de ensayos clínicos de 2001, por ejemplo, ha aumentado el tiempo y gasto necesario para realizar un ensayo clínico. Esta política ha contribuido a una caída del 25 por ciento en las solicitudes de pruebas clínicas en Europa de 2007 a 2011, según una propuesta para mejorar la directiva. En algunos casos, incluso cuando se ha obtenido la innovación, los mecanismos de control de precios niegan el acceso a los pacientes a los nuevos medicamentos. Marion Kroneabel, director gerente de la Asociación europea de farmabiotecnología, advirtió a los lectores de Nature BioTechnology, “Esto podría afectar a la innovación, ya que la reducción del precio de los medicamentos reducirá los incentivos de las empresas biofarmacéuticas para invertir en I+D”. De hecho, como resultado de este cambio en la política, varias empresas han decidido no lanzar sus productos en algunos países. “En realidad, no hay un proceso tan eficiente para pasar del laboratorio al caso práctico en la UE como en Estados Unidos y Japón”, comentó Constance Bagley, profesora en Yale School of Management. “En concreto, las restricciones sobre tomar investigaciones financiadas públicamente de universidades y permitir a los científicos separarse para iniciar nuevas empresas o para vender o licenciar dicha investigación está mucho menos desarrollada que en Estados Unidos”. Las políticas que apoyan la colaboración entre el sector público y privado podrían ayudar, según un informe realizado por la empresa de consultoría Pugatch Consilium. Por ejemplo, la incorporación de fuentes de financiación privada y pública para la atención sanitaria proporcionaría a los pacientes más opciones de tratamientos a la vez que apoyaría la innovación y competencia, según el informe. Además, se realizarían más inversiones en programas como la Innovative Medicines Initiative (Iniciativa de medicamentos innovadores), un programa de investigación público-privado destinado a desarrollar nuevos tratamientos. Las políticas de transferencia tecnológica también tienen que ser claras. Un país que comprende esta necesidad es Suecia, uno de los mayores inversores en I+D de la UE, con un 3,40 por ciento de su PIB. Viendo la importancia de comercializar las conclusiones de la investigación, el gobierno sueco estableció oficinas de transferencia de tecnología en ocho universidades en 2008 para promover la innovación y para facilitar la transferencia del conocimiento académico al sector privado. Mientras, las universidades o reguladores de otros estados miembros de la UE todavía siguen debatiendo si la comercialización de la tecnología desarrollada en programas financiados por programas públicos es adecuado. Bagley considera que sí que lo es. “Lo que es peor que la idea de la industria subsidiada”, comentó, “es tener desarrollos de investigación que podrían salvar vidas que están paralizados en laboratorios porque no hay suficiente financiación para comercializarlos”.

Por primera vez, el 13 de noviembre de 2014 marca el Día mundial del cáncer de páncreas. Si bien el mes de noviembre ha sido tradicionalmente en algunos países el Mes de concienciación del cáncer de páncreas, no está reconocido globalmente en la actualidad.  En todo el mundo, se calcula que 337.872 personas han sido diagnosticadas con cáncer de páncreas y que 330.372 morirán cada año por esta enfermedad.  Las tasas de supervivencia a cinco años para el cáncer de páncreas son inferiores al 7 por ciento y se encuentran entre las más bajas de cualquier cáncer. Las estadísticas son algunos de los motivos por los que la comunidad internacional de abogacía de pacientes con cáncer de páncreas, con el apoyo de Celgene, crearon el Día mundial del cáncer de páncreas.  Más de 29 grupos de pacientes están iniciando iniciativas en las redes sociales para impulsar los esfuerzos para llamar la atención sobre este cáncer mortal y la necesidad de un cambio. Se animará a los individuos que compartan, den un “me gusta”, envíen por Twitter o publiquen información sobre la enfermedad. Para apoyar este esfuerzo, Celgene presentó los resultados de una encuesta Omnibus global de concienciación sobre el cáncer de páncreas entre más de 7.000 adultos en Estados Unidos y cinco países en Europa.  La encuesta fue realizada por Ipsos a principios de 2014 y para evaluar el nivel de conocimiento y concienciación sobre el cáncer de páncreas, el grado de interés en aprender más sobre este cáncer mortal y el nivel de apoyo para esfuerzos de investigación ampliados. Los resultados de la encuesta Omnibus muestran un conocimiento extremadamente bajo del cáncer de páncreas, a pesar del hecho de que es una de las principales causas de muerte por cáncer de todo el mundo.  De hecho, el 60 por ciento de los encuestados comentaron que prácticamente no sabían nada sobre el cáncer de páncreas. Las buenas noticias es que cuando los encuestados supieron la baja tasa de supervivencia asociada con este cáncer, más del 70 por ciento indicó que sería muy apropiado una campaña de concienciación pública que apoyase una mayor educación pública sobre este cáncer. Además, alrededor de la mitad de todos los encuestados indica que deberían tomar acciones para apoyar la concienciación pública. En un esfuerzo por fomentar el cambio en Europa, cuatro miembros del Parlamento Europeo (MEPs), Philippe Juvin, Philippe De Backer, Françoise Grossetête y Daciana Sârbu, han animado a la Comisión Europea y a los Estados miembros de la UE a ayudar a invertir la alarmante tendencia de mortalidad del cáncer de páncreas. Estos esfuerzos y la llamada a la acción se han descrito en un suplemento a la Revista del Parlamento de la UE sobre el cáncer de páncreas que está públicamente disponible en la actualidad. Estos esfuerzos de aumento de concienciación son tan solo un paso para tratar las carencias y necesidades no satisfechas del cáncer de páncreas. Celgene tiene un compromiso para transformar los resultados de los pacientes con cáncer de páncreas al buscar la ciencia para descubrir, desarrollar y comercializar terapias adicionales que conviertan a este cáncer en una enfermedad tratable. En la actualidad hay más de 170 ensayos clínicos globales que evalúan tratamientos de investigación en aproximadamente 35.000 pacientes, de los cuales Celgene realiza y patrocina más de 30 ensayos. ¡Involúcrese y muestre su apoyo para acabar con el cáncer de páncreas! Visite www.worldpancreaticcancerday.org para más información sobre cómo publicitarnos. Asegúrese de revisar las publicaciones en redes sociales de @Celgene y de compartirlas con sus seguidores.

¿Se imagina un mundo donde la palabra “cáncer” no dé miedo? En este mundo, la gente lo considera una afección crónica manejable, en lugar de una enfermedad que amenaza la vida. Bueno, según los expertos de un foro reciente sobre investigación del cáncer, puede que estemos más cerca de lo que cree de convertir esto en una realidad.

“Es realista pensar que tendremos un mundo sin el impacto del cáncer” dijo la dra. Amy Abernethy, oncóloga de Duke Medicine en Carolina del Norte y una de las conferenciantes del foro “World Free from Cancer: A Road Paved with Medical Innovation” (Mundo sin cáncer: un camino pavimentado con la innovación médica), que celebraron a principios de este año Research!America y la Red de acción contra el cáncer de páncreas.

La innovación médica ya ha realizado un progreso importante contra el cáncer. En la actualidad, el índice de supervivencia relativa de cinco años para todos los cánceres ha llegado al 68 por ciento, desde el 49 por ciento de los años 70. Se espera que a lo largo de la siguiente década, la cantidad de personas que hayan sobrevivido a cinco o más años tras un diagnóstico de cáncer aumente en un 37 por ciento hasta más de 11,9 millones en los Estados Unidos, según un informe publicado en Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention.

Necesitamos continuar el impulso que hemos iniciado y trabajar juntos para cambiar el transcurso de la salud humana por los pacientes, la asistencia sanitaria, nuestra economía y las generaciones futuras.

“Estamos viendo a personas que reciben un tratamiento periódico y que viven año tras año con una enfermedad avanzada, con cánceres que se han extendido hasta el pulmón, el hígado, el cerebro o el hueso”, dijo el dr. Michael Fisch, director del programa de oncología general en el M.D. Anderson Cancer Center de Houston, en una entrevista con el New York Times. “En 1997, no nos habríamos imaginado que esto fuera posible”.

El cambio de ritmo de supervivencia del cáncer ya es evidente en el mieloma múltiple. Desde los años 90, el tiempo de supervivencia del mieloma ha aumentado en un 300 por ciento, pasando de un índice de supervivencia medio de 2,5 años en 1997 a más de 10 años en 2012. Solo en los Estados Unidos, la supervivencia llegó al 73 por ciento en la primera década de este siglo.

A pesar de estos avances, los casos y las muertes siguen aumentado a nivel global. Se informaron de más de 14,1 millones de casos de cáncer en todo el mundo en 2012, hasta un 11 por ciento desde los 12,7 millones de 2008, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Fondo internacional para la investigación mundial del cáncer calcula que esta cifra podría aumentar hasta 24 millones en 2035. Con estadísticas así, es comprensible que tanta gente tenga miedo al cáncer, y a veces pierdan la esperanza cuando se les diagnostica.

Pero los expertos del foro “World Free from Cancer” (Mundo sin cáncer) creen que un mundo sin cánceres no solo es posible, sino que está al alcance. Unos tratamientos innovadores pueden transformar el cáncer en una afección para la salud controlable, como la diabetes, la esclerosis múltiple y la artritis. De modo que aunque es posible que los pacientes no lleguen a curarse de la enfermedad, aún podrán seguir viviendo plenamente con los tratamientos adecuados.

Para llegar ahí, necesitamos procesos de innovación continua y colaboración de los pacientes, asesores, proveedores sanitarios, profesores, otros innovadores, contribuyentes, planificadores y reguladores. Las asociaciones entre el sector público y privado proporcionan una opción para ayudar a los investigadores a colaborar compartiendo recursos y datos. Además, al simplificar la ruta de aprobación acelerada para nuevas terapias, los pacientes podrían acceder a nuevos medicamentos más eficaces antes.

La creación de asociaciones en un ecosistema de innovación es esencial para avanzar en la investigación del cáncer. “Estamos comenzando a darnos cuenta que trabajar juntos es importante”, comentó el dr. Abernethy.

“Necesitamos continuar la inercia que hemos comenzado y trabajar juntos para cambiar el curso de la sanidad para pacientes, cuidados sanitarios, nuestra economía y el de las generaciones futuras”, comentó Robert Hariri, director, fundador y jefe científico de Celgene Cellular Therapeutics y ponente en el foro “World Free from Cancer” (Mundo sin cáncer).