Tratamiento

Tratamiento primario

Los avances en la caracterización de los distintos tipos de LMA, el mayor conocimiento de su fisiopatología y de los factores pronósticos de los últimos años han hecho posible un tratamiento más eficaz.

El primer objetivo del tratamiento de la LMA es obtener una Respuesta Completa (RC). Para alcanzar la RC se lleva a cabo la quimioterapia de inducción que incluye habitualmente 2 ó 3 fármacos.

Las dos fases del tratamiento de la LMA son:

Se utilizan diferentes tipos de tratamiento estándar:

Tratamiento de soporte

Un tratamiento de inducción exitoso se basa en un buen tratamiento de soporte durante el largo periodo de aplasia medular y de pancitopenia. La transfusión de plaquetas y el concepto de la terapia antibiótica empírica se establecen a mediados de los 1960 y comienzos de los 1970, respectivamente. Ambas medidas han sido desarrolladas y optimizadas en tal grado durante las últimas tres décadas que su eficacia ha llevado a reducir considerablemente la mortalidad hemorrágica e infecciosa en los pacientes con LMA. Otras medidas, como la implantación de catéteres venosos, el uso de antieméticos cada vez más eficaces, los factores de crecimiento hematopoyético y otras, han mejorado significativamente la calidad de vida de los pacientes durante la administración de quimioterapia intensiva.

- Antibióticos:

La principal causa de muerte de los pacientes que reciben quimioterapia de inducción para una LMA es la infección. Así, la administración precoz de antibióticos de amplio espectro en los pacientes con neutropenia febril (recuento absoluto de neutrófilos <500/mm3) disminuye de forma significativa la mortalidad asociada a las infecciones por gramnegativos.

- Factores de crecimiento hematopoyético:

Los ensayos realizados demuestran una reducción significativa de la duración de la neutropenia grave en los pacientes tratados con factores de crecimiento (factor estimulante de colonias de granulocitos y monocitos).

- Transfusiones:

Deben administrarse transfusiones de eritrocitos para mantener una cifra de hemoglobina por encima de 8-9 g/dL en los pacientes con una coronariopatía sintomática o con hemorragia activa. También se debe administrar transfusión de plaquetas cuando el recuento de plaquetas es inferior a 5.000-10.000/mm3, o con cifras superiores cuando el paciente está sangrando.