Tratamiento (de apoyo)
Hay pacientes en cuyos casos el mieloma múltiple se descubre de modo fortuito, ya que no presentan síntomas de la enfermedad. Los estudios llevados a cabo hasta el momento no han mostrado que aporten ventaja alguna tratar de inmediato a estos pacientes. Sin embargo, sigue la investigación para tratar de mejorar los resultados en este tipo de pacientes. Es importante que acudan al médico a intervalos regulares para controlar su estado de salud y determinar sus valores de paraproteína en sangre y orina. Además se llevan a cabo también análisis radiológicos y de médula ósea. Cuando aparecen las primeras alteraciones en los huesos, es el momento en el que debe comenzarse el tratamiento de inmediato.
El tratamiento del mieloma múltiple se divide en:
Tratamiento de la propia enfermedad: Hay varias opciones de tratamiento, descritas en el apartado Tratamiento primario.
Medidas de soporte: Destinadas a controlar la enfermedad de manera que afecte lo más tarde posible a otros órganos. Entre estas medidas se cuenta la protección de los riñones, para conservar su función el mayor tiempo posible.
¿Cuáles son las medidas de soporte?
1. Control y conservación de la función renal
Se debe ingerir abundante líquido, si ello no está contraindicado por padecer otras enfermedades (p. ej., insuficiencia cardíaca). Cualquier medicamento que pueda perjudicar a la función renal debe administrarse con control médico. Es fundamental que el paciente consulte a su médico antes de tomar cualquier medicamento que se expenda sin receta. Hay que tener especial cuidado con los analgésicos y los contrastes radiopacos. Para la conservación de la función renal también sirven otras medidas que se detallan a continuación.
2. Hipercalcemia
En caso de que los valores de calcio en sangre aumenten demasiado, se pueden aplicar diferentes métodos para corregirlos: sobre todo la administración de líquidos intravenosos y de biofosfonatos.
3. Afección de los huesos y tratamiento del dolor
Para tratar las fracturas de huesos, que se producen más a menudo por estar el hueso debilitado, en ocasiones son necesarias las operaciones ortopédicas. La radioterapia puede reducir localmente la cantidad de tumor y con ello ayudar a aliviar los dolores o evitar las fracturas. Es importante que el paciente conserve la movilidad, por eso la fisioterapia es un componente importante de la terapia.
4. Aumento de la viscosidad de la sangre
Hay una serie de medidas para tratar eventuales problemas asociados a este aumento de la viscosidad, tales como la aparición de hemorragias y alteraciones neurológicas y oculares.. Entre ellas está, por ejemplo, la sustitución del plasma sanguíneo. En el caso de que el nivel de paraproteína sea demasiado alto, también se administra quimioterapia para reducir la cantidad de células de plasma que producen la proteína.
5. Compresión de la médula espinal
La compresión de la médula espinal es una complicación grave en los pacientes de mieloma. En la mayoría de los casos no suele descubrirse en el momento de establecer el diagnóstico, más bien se desarrolla en el transcurso de la enfermedad. Los pacientes con los siguientes síntomas deberían consultar inmediatamente a su médico:
- Dolores de espalda, o que se irradian desde la espalda.
- Pérdida de sensibilidad o parálisis en la parte inferior del torso y en las extremidades inferiores.
- Problemas de micción.
- Trastornos funcionales de la pelvis renal y de la vejiga, incontinencia.
Si el médico diagnostica una compresión de la médula espinal, el paciente es ingresado de inmediato en el hospital. A continuación se determina la ubicación de la masa tumoral mediante técnicas de diagnóstico por imágenes. Allí se operará o aplicará radioterapia, también puede administrarse quimioterapia.
6. Infecciones
Las infecciones son una amenaza potencialmente peligrosa para la vida del paciente. Es importante que los pacientes con mieloma acudan inmediatamente al médico si observan los primeros síntomas de una infección (especialmente fiebre superior a 38,3 °C). Es recomendable que se vacunen anualmente contra la gripe.
7. Anemia
Dos tercios de los pacientes de mieloma padecen anemia. En la mayoría de los casos ésta no es demasiado grave, a no ser que haya otras causas que puedan producir anemia como, por ejemplo, pérdida de sangre. En caso de que la anemia sea grave, puede ser necesario realizar transfusiones de sangre. En otros pacientes puede ser razonable administrar eritropoyetina para estimular la formación de glóbulos rojos. Esto ocurre sobre todo con los pacientes con alteración renal, ya que este órgano también produce eritropoyetina. Cuando deja de funcionar bien, también se ve afectada la producción de esta hormona.
8. Aspectos psicológicos
Como ocurre en todas las enfermedades graves, también en los pacientes de mieloma se produce una importante afección psicológica. Es importante, por tanto, que los afectados busquen asistencia a tiempo para aprender a manejar sus miedos y posibles depresiones. Sobre todo los psicooncólogos ofrecen a los pacientes diversos métodos de cómo sobreponerse a la enfermedad, proporcionándoles así herramientas de autoayuda.

