Tratamiento (primario)

1. Quimioterapia

El tratamiento con quimioterapia trata de reducir la masa tumoral y así reducir las molestias de la enfermedad y mantener estable su transcurso. Raramente aparece la curación. En esta forma de terapia, o se emplean medicamentos solos, o en combinación. Hay diversos medicamentos que se utilizan, pero cuya descripción excede del objetivo de esta página web.

2. Terapia de altas dosis con trasplante autólogo de células madre

En los pacientes más jóvenes que tienen buen estado general, puede estar indicada la quimioterapia a altas dosis con un trasplante de células madre sanguíneas propias (autólogo) extraídas previamente. En el caso del mieloma múltiple se utilizan normalmente las células madre propias del paciente (trasplante de células madre autólogo). Esta forma de terapia conduce a la desaparición completa y duradera (diez años hasta la fecha) de la enfermedad en un diez por ciento de los casos. El trasplante de células madre alogénico, en el que se utliizan células madre de un donante idóneo, está siendo discutido de manera controvertida porque el beneficio esperado y el riesgo propio de la terapia no han podido ser demostrados hasta ahora de forma definitiva.

3. Otros

Desde finales de los años noventa del siglo pasado se han ido introduciendo varias sustancias nuevas en el tratamiento del mieloma múltiple, habiendo aportado un claro progreso: por una parte impiden, entre otras cosas, la formación de vasos sanguíneos que abastezcan el tumor con nutrientes; por otra parte, operan también sobre el sistema inmunológico e influyen en la interacción de las células del mieloma y la médula ósea. De manera que, mediante la administración de estas sustancias, se pueden conseguir varios efectos: efectos directos, que pueden llevar a la muerte de las células tumorales, y efectos indirectos, que sustraen al tumor la base de su crecimiento.

A través de la inmunomodulación se intenta restablecer de un modo diferente equilibrio, alterado por la enfermedad, entre células malignas por un lado y células normales por otro.

El tratamiento de la enfermedad primaria debe estar adaptado a las otras enfermedades secundarias como, por ejemplo, la función renal alterada. Los medicamentos deben elegirse con cuidado para que la toxicidad que puedan causar otros fármacos sobre la función renal, no la perjudiquen.

En resumen, hay que decir que es esencial efectuar una buena monitorización de la enfermedad para proteger a otros sistemas orgánicos de los efectos del mieloma durante el mayor tiempo posible. Esto vale sobre todo para los pacientes que en el momento del diagnóstico no presentaban síntomas.