Artritis Psoriásica

¿Qué es la artritis psoriásica?

La artritis psoriásica es un tipo de inflamación de las articulaciones (artritis) que se produce en alrededor del 10-15% de los pacientes que tienen una enfermedad de la piel llamada psoriasis. En ocasiones, la artritis puede aparecer antes que la psoriasis.

No siempre la severidad de la artritis se correlaciona con la extensión de las lesiones de psoriasis.

La artritis psoriásica puede producirse en personas sin psoriasis cutánea, en particular en aquellas que tienen familiares con psoriasis. En general afecta a personas de entre 30 y 50 años, pero puede comenzar en la niñez. Hombres y mujeres están en riesgo por igual. Los niños con artritis psoriásica también están en riesgo de contraer uveítis (inflamación de la capa media del ojo).

Se caracteriza por la presencia de una serie de síntomas como dolor, hinchazón, calor, dificultad de movimientos de la articulación inflamada y a largo plazo, sin el tratamiento adecuado, puede evolucionar deformando las articulaciones y provocando incapacidad. Por ello, es importante el diagnóstico precoz para evitar el daño a las articulaciones. La actividad física ayuda a mantener el movimiento articular y a mitigar la incapacidad.

Puede afectar cualquier articulación del cuerpo y pueden ser sólo una, varias o múltiples articulaciones afectadas. La artritis psoriásica se diferencia del resto de artritis en que suele ser simétrica o asimétrica, afectando a las articulaciones distales (junto a las uñas) de los dedos y la inflamación conjunta de las articulaciones y tendones de los dedos forman lo que se denomina “dedo en salchicha” o dactilitis. Las uñas también pueden verse afectadas.

artritis

Si la inflamación se localiza en la columna vertebral se dice que presenta afectación axial preferentemente en zona lumbar. Uno de los síntomas más frecuentes es el dolor nocturno en la región de las nalgas que despierta al paciente por las noches y le impide el sueño. Otro síntoma característico es la rigidez al levantarse por la mañana, de más de 30 minutos de duración. También es frecuente el dolor de los talones al levantarse y dar los primeros pasos, síntoma derivado de un cuadro clínico denominado entesitis.

En algunos casos puede presentarse dolor y enrojecimiento del ojo (iritis o uveítis).

Esta enfermedad también puede ser el resultado de una infección que activa el sistema inmunológico. Si bien la psoriasis en sí misma no es infecciosa, puede desencadenarla una infección estreptocócica de la garganta.

La artritis psoriásica se diagnostica, primero, constatando la presencia de placas de psoriasis y lesiones en las uñas típicos de la psoriasis, después demostrando que hay articulaciones hinchadas y dolorosas, ciertos patrones de artritis y finalmente confirmando la enfermedad clínica y radiológicamente. Se puede recurrir a una resonancia magnética, una ecografía o un TAC para observar las articulaciones con más detalle.

En la analítica pueden alterarse la velocidad de sedimentación globular , la proteína C reactiva como marcadores de inflamación y se puede producir anemia y elevaciones del ácido úrico. El factor reumatoide es generalmente negativo y en el líquido sinovial de las articulaciones contiene abundantes células siendo de tipo inflamatorio.

¿Cómo se trata la artritis psoriásica?

Existen una serie de medidas generales a tener en cuenta en el tratamiento de la Artritis Psoriásica como son evitar los episodios de depresión o desánimo, considerar en su justa medida los trastornos psicosociales, abordar las comorbilidades asociadas a la enfermedad y asistir en el alivio del dolor e inflamación para detener la progresión y mejorar la calidad de vida del paciente.

El tratamiento varía según el nivel de dolor. Las personas con una artritis muy leve pueden requerir tratamiento únicamente cuando sienten mucho dolor en las articulaciones y pueden detener la terapia cuando se sienten mejor.

El reposo-ejercicio es importante porque una articulación inflamada requiere reposo, pero también se precisa actividad muscular y ejercicio físico diario para evitar la atrofia.La terapia ocupacional instruye al paciente para saber cómo proteger las articulaciones, evitar lesiones y aumentar la flexibilidad.

Como tratamiento inicial se utilizan medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno o el naproxeno.

Si la artritis no responde, pueden recetarse fármacos antirreumáticos que modifican la enfermedad. Entre ellos se encuentran la sulfasalacina ,el metotrexato ,la ciclosporina y la leflunomida. Algunas veces, pueden administrarse combinaciones de estos medicamentos. El antimalárico hidroxicloroquina puede ayudar, pero por lo general se evita ya que puede producir un brote de psoriasis. La azatioprina puede ayudar a las personas con formas graves de artritis psoriásica.

Los agentes anti factor de necrosis tumoral que están disponibles desde hace menos tiempo, como adalimumab,etanercept,golimumab e infliximab pueden ayudar tanto con la artritis como con la psoriasis cutánea.

Las inyecciones de corticosteroides pueden ser útiles para articulaciones inflamadas. Puede realizarse una cirugía para reparar o reemplazar articulaciones seriamente dañadas.