Mieloma Múltiple

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El mieloma múltiple es una forma de cáncer que afecta a un tipo determinado de linfocitos, las llamadas células plasmáticas.

En individuos sanos, éstas se encargan de producir anticuerpos que constituyen un componente esencial de la respuesta inmunológica específica y, como tales, ayudan a reconocer y controlar a los patógenos. La denominación «múltiple» viene del hecho de que en la mayoría de los pacientes la enfermedad muestra focos en varias partes del esqueleto. La enfermedad va acompañada de alteración de la estructura ósea. La razón de ello muchas veces radica en que hay una actividad incrementada de las células plasmáticas malignas en la médula ósea y que modifica, a favor de los osteoclastos, el equilibrio entre osteoblastos que generan el hueso y osteoclastos que lo reducen. En el noventa por ciento de los pacientes aparece una alteración de los huesos. Como el tejido óseo es rico en calcio, éste es liberado en grandes cantidades al torrente sanguíneo debido a la resorción de la matriz ósea. El exceso de calcio puede perjudicar a los riñones.

Una multitud de distintos anticuerpos capacitan al sistema inmunológico de los individuos para proteger el cuerpo de forma efectiva contra diferentes patógenos. Las células plasmáticas de los pacientes de mieloma tienen una alteración maligna y, por tanto, o producen sólo un tipo de anticuerpos o tan sólo fragmentos de ellos (las llamadas cadenas ligeras). Esta proteína degenerada se llama paraproteína y su existencia puede evidenciarse en la sangre y/o en la orina del noventa y nueve por ciento de los pacientes. La paraproteína (especialmente las cadenas ligeras) puede perjudicar a los riñones, ya que se suele depositar allí. Además, la producción de anticuerpos variopintos y disfuncionales en los pacientes de mieloma los lleva a ser propensos a sufrir infecciones.

En la terapia del mieloma múltiple es importante un buen tratamiento de soporte. Parte de este son los tratamientos radioterápicos locales y cirugía, en ocasiones, de las partes óseas afectadas, así como la administración de distintos fármacos, como por ejemplo los biofosfonatos, que pueden parar la resorción del hueso por los osteoclastos. La quimioterapia ayuda a prolongar la supervivencia del paciente; desafortunadamente no hay indicios de que con ella se puedan eliminar totalmente las células del mieloma, necesario para la curación. En los pacientes que tienen menos de sesenta o setenta años de edad y que se encuentran en buen estado general, la quimioterapia de alta dosis con el llamado trasplante autólogo de células madre se considera el tratamiento estándar. «Autólogo» significa en este contexto que las células madre proceden del propio paciente. Las células madre son las células primarias que, al madurar, generan los distintos tipos de células de la sangre.

Desde finales de los años noventa del siglo pasado se han introducido nuevas sustancias en la terapia del mieloma múltiple que han aportado un claro avance: por un lado impiden, entre otras cosas, la formación de vasos sanguíneos que abastezcan el tumor con nutrientes; por otro lado, actúan también sobre el sistema inmunológico, así como sobre la interacción entre las células de mieloma y la médula ósea, de manera que mediante la administración de estas sustancias pueden lograrse varios efectos.