Leucemia Mielomonocítica Crónica

La leucemia mielomonocítica crónica (LMMC) es un tipo de cáncer de la sangre poco común clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de la categoría de ?enfermedades mielodisplásicas/mieloproliferativas mixtas?.

En la LMMC se ve afectado el desarrollo normal de un tipo de glóbulos blancos denominados monocitos, los cuales provienen de células inmaduras denominadas mieloblastos. Así, en pacientes que padecen LMMC se produce acúmulo de células madre sanguíneas inmaduras en la médula ósea y en otros órganos, e interfieren con la producción normal de monocitos así como de otros tipos de células sanguíneas, incluidos glóbulos rojos y plaquetas. A consecuencia de ello se pueden presentar infecciones, anemia o producir hemorragias fácilmente.

Los monocitos representan aproximadamente del 5% al 10% de las células en la sangre humana normal. Estas células y otros glóbulos blancos llamados neutrófilos son los dos tipos de células principales que ingieren y destruyen microbios en la sangre. Cuando los monocitos salen de la sangre y entran en los tejidos, se convierten en macrófagos. El macrófago es el monocito en acción: puede combatir una infección en los tejidos, ingerir células muertas y ayudar a otras células, como por ejemplo los linfocitos, a llevar a cabo sus funciones inmunitarias.

La mayoría de pacientes afectados por esta enfermedad son personas de edad avanzada y de sexo masculino (se diagnostica dos veces más en pacientes masculinos que en pacientes femeninos). En casi un 15 a 20% de los casos, esta enfermedad puede mostrar un curso progresivo y/o transformación a leucemia aguda.

Si bien se desconoce la etiología específica de la LMMC, en algunos casos se ha relacionado con la exposición a carcinógenos ambientales, radiación ionizante y fármacos citotóxicos.

Con las terapias actualmente disponibles la mayoría de los pacientes que sufren esta enfermedad se pueden tratar, pero no curar. Desafortunadamente, las remisiones duraderas no son comunes. Los datos indican que la supervivencia promedio de las personas diagnosticadas con LMMC es de 12 a 24 meses después del inicio del tratamiento. En general, las estadísticas pueden subestimar la supervivencia, ya que posiblemente no reflejen los avances más recientes en el tratamiento. Es importante buscar asesoramiento de un médico experto en el manejo de esta patología, ya que se han de tener en cuenta diversos factores a la hora de seleccionar el tipo de terapia a seguir.